
Una idea se apodera,
de todos mis sentidos.
Las vísceras se contraen
y mi alma deja de bailar.
¡Inerme! Soy un enano,
de pies enlodados,
ansioso bastardo,
felpudo de Dios.
Pétalos dorados
que brotan de la nada,
me tientan o me obligan
a ser colibrí.
Muero de hambre,
y no es pan lo que me llena;
muero de sed
y toda el agua parece salada.
De pronto la tiza
deja una marca indeleble;
de nuevo el antojo cortesano
hace mella en la plebe.
Será que…
Una idea gobierna mi voluntad;
un espejismo vestido de oro;
un demonio que no logro redimir.
de todos mis sentidos.
Las vísceras se contraen
y mi alma deja de bailar.
¡Inerme! Soy un enano,
de pies enlodados,
ansioso bastardo,
felpudo de Dios.
Pétalos dorados
que brotan de la nada,
me tientan o me obligan
a ser colibrí.
Muero de hambre,
y no es pan lo que me llena;
muero de sed
y toda el agua parece salada.
De pronto la tiza
deja una marca indeleble;
de nuevo el antojo cortesano
hace mella en la plebe.
Será que…
Una idea gobierna mi voluntad;
un espejismo vestido de oro;
un demonio que no logro redimir.
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